Voy a hacer algo ya creía que no haría nunca (si al finalizar toda esta entrada conservo la voluntad para dar al botón de publicar), estrenar mi propio blog. Además, en un golpe de locura, lo haré con un artículo de opinión (atención, no hay nada de informática ni magia a continuación) así que avisados quedáis.

Antes de empezar, un par de aclaraciones (o tres). No estoy versado en derecho y no voy a entrar a valorar si un acto es legal o no y se enmarca como delito. Estoy al tanto de la inclusión en el Código Penal Español del delito de acoso o stalking en 2015 (y sí, os animo a leeros el análisis de Vimes, que por algo lo enlazo) y poco más. Tampoco tengo formación de psicología ni sociología y, que demonios, tampoco de filosofía, así que estoy convencido que voy a hablar de cosas que alguien antes pensó, estudio y reflexionó con mucho esmero y seguro que puso por escrito pero no he leído. Y tampoco soy filólogo, por si hacía falta aclararlo. Así que, a parte de meter la pata (hecho que ocurrirá sin lugar a dudas), puedo soltar algo que sea una obviedad con la formación justa. Ahora, si descubro como era eso de escribir una entrada de blog interesante y bien estructurada (os adelanto que no), nos podremos en situación.

Vamos a hablar de acoso y en especial del acoso en la red. Del acto que solemos denominar acoso, no del delito tipificado en algunas legislaciones, como ya avisé antes. Creo que en estos casos lo suyo es empezar por una definición. Dice el diccionario de la RAE que acosar (porque si buscas acoso te va a mandar al verbo) es:

1. tr. Perseguir, sin darle tregua ni reposo, a un animal o a una persona.

2. tr. Hacer correr a un caballo.

3. tr. Apremiar de forma insistente a alguien con molestias o requerimientos.

Cuadro con caballos
Un ejemplo de acoso (matarme)

Así, para empezar, lo primero que pienso es ‘vaya, esto no es lo que buscaba, en buen momento confié en la RAE’. Vamos a ver que puede aportar una búsqueda en el diccionario Alkona:

1) Perseguir sin dar tregua ni reposo.

2) Hacer correr al caballo.

3) fig. Perseguir, importunar a alguno.

Las definiciones no cambian mucho, a fin de cuentas hablamos de un diccionario que toma el de la RAE como base, pero vemos algunas pequeñas diferencias. En concreto en la 3ª acepción que habla nuevamente de ‘perseguir’ pero con la abreviatura de ‘figura retórica’. Si tenéis vuestras clases de lengua al día o buscáis en un diccionario para refrescar vuestra memoria veréis que estamos hablando de usar el verbo perseguir de una manera no literal. Es aquí donde creo encontramos el mayor uso que damos a la palabra hoy en día cuando no hablamos de persecuciones por la calle. Podríamos considerar el acoso como el acto de molestar de manera activa a alguien, con cierto grado de persistencia (definición más o menos mía muy entrecomillas, le he dado muchas vueltas y ha acabado mutando en algo que se puede leer en cualquier sitio, pero tampoco iba a inventar la palabra, ¿no?). El acoso abarca un enorme abanico de posibilidades dado que hablamos de la tolerancia de cada persona a ser molestado/a pero no quiero hablar de pequeñas molestias, hablamos de cuando está moralmente reprobado. Aquí, claro, hay todo un mundo ya escrito, porque el Acoso es un problema grave. No quiero faltar a nadie, podéis buscar fuentes sobre bullying, mobbing, acoso sexual… (la página de desambigüación de acoso de la wikipedia puede ser un punto de partida, pero no os quedéis ahí si estáis interesados en informaros) pero voy a abordar el ciberacoso porque, sorpresa, es acoso en Internet (disculparme el tropo, no pude evitarlo) y era de lo que quería hablar.

Definido de manera cutre el acoso vamos al tema. Creo en la red de redes (en lo respectivo a actos ocurridos en su interior, no hablo ya de sucesos del mundo “real”, que también, pero que os voy a contar que no sepáis) utilizamos el término en muchas ocasiones con mucha facilidad y en otras se ignora con una naturalidad que da pavor. Mi apreciación, claro. A partir de aquí más valoraciones mías dignas que pueden no gustar.

Voy a poner un ejemplo (de enero de este 2017) en el que la posible victima no utilizó la palabra acoso pero habló de “uruhais” (en una clara aunque mal escrita referencia a cierta subraza de orcos del Señor de los Anillos) y perros de presa. Luego reflexionamos sobre si fue acosado. Los sucesos acaecidos fueron:

  • El individuo en cuestión publicó en Facebook una imagen de un webcomic que encontró por ahí publicada.
  • Ejemplo gráfico de a los extremos que hay que llegar a veces por que respeten tus derechos como artista
    Creo que está tratando de decirnos algo.

    La autora (Laurielle para más señas) del dibujo al descubrir la publicación le pidió amablemente que pusiera un enlace al webcomic o quitase la imagen, a fin de respetar la licencia copyleft del mismo.

  • El sujeto se negó bajo la premisa de que “El contenido que se cuelga en internet se vuelve de uso público” (si os pica la curiosidad tenéis un bonito resumen de los acontecimientos en la entrada de ADLO enlazada).
  • Al día siguiente la autora comparte el problema con la gente que la sigue por Internet, con toda la paciencia que puede y hasta donde aprecié sin invitar a nadie a coger las horcas y las antorchas.
  • Varias de las personas por voluntad propia deciden hacer una visita a la página de nuestra posible víctima a compartir su simpatía por la autora, debatir sobre propiedad intelectual o ponerlo a parir, lo que cada uno cree conveniente (esto es una aproximación, sé que varios le escribieron, por facebook y Twitter, pero solo he leído el comunicado que puso posteriormente tachando a todos de “ejercito de uruhais”).
Uruk hais: Lego The Lord of The Rings
Huestes de “uruhais” preparándose para su próximo cyberbullying (fuente original)

Aquí tenemos para bien o mal uno de los sucesos cotidianos de las redes sociales. Alguien, en este caso una autora con 3000 seguidores solo en una red social, comparte una situación que involucra a otro individuo y da medios suficientes para localizarlo. De repente una publicación personal con el alcance que fuera (presupongamos que de unos cuantos cientos de personas) ve con facilidad multiplicado por 10 su alcance y sus visitas, por un buen número de gente que no siente precisamente simpatía por su autor. Aunque el impacto no parece excesivo podemos interpretar que la víctima se siente como poco algo acosada.

¿Ha sufrido acoso? En términos de ser molestado es probable, ¿pero, en palabras grandes, se le ha acosado con todas las letras? Aquí voy a jugar sucio respondiendo con otra pregunta, ¿quién le ha acosado?

Nuestra autora se puso en contacto con la víctima en cuatro ocasiones contadas y con unas maneras que no parecen en especial molestas. No sé pero sin ningún agravante, reiteración, intención de asustar, entorpecer, etc. no acabo de verlo.

El tema es que no es la única persona que habló con la víctima. Solo teorizando 3000 sujetos que siguen a la autora podrían haber visto la publicación (sin pensar en la virilidad que tuviera su tuit y cuantos más pueda llegar) y haber decidido entrar (sí, 3000 es un número muy optimista contando con que Twitter está lleno de bots y cuentas “no personales” pero no esperéis mucho rigor de mis reflexiones). Y aquí la línea que separa la interacción social del acoso es mucho más fina. A nivel individual cada sujeto puede no haber hecho nada digno de considerarse acoso (y hablo de poder porque una vez más esto es un ejercicio de pura hipótesis, no tengo tiempo ni ganas de buscar todas las posibles interacciones para catalogarlas, solo espero que en verdad nadie se haya sobrepasado durante este episodio) pero sus actos combinados sí serlo. Imaginad a unos cuantos cientos de cuentas increpándonos con más o menos amabilidad todas a la vez y durante más de 24 horas. Cuanto peores son las circunstancias más fácil nos resulta pensar que estamos siendo acosados.

Foto de un hamster
¿No tiene nada que ver con el artículo pero y lo mono que es?

Con esto no quiero decir que sea sí o sí acoso pero espero que nos haga reflexionar no solo de nuestros actos individuales sino también de lo que hacemos como grupo, incluso cuando apenas somos conscientes de que formamos parte de uno como tal. Y si redirigimos la atención de muchas miradas hacia alguien ser conscientes de los riesgos en que ponemos a otra persona (ya cada uno en pensar si lo merece o no). Y no estoy diciendo que vayáis con pies de plomo, simplemente que penséis antes de actuar. Si creéis que algo es injusto y debe ser denunciado no quiero deciros que os calléis y aguantéis, tampoco que seáis amables todo el rato, no es mi intención hacer ‘tone policing‘ (ante la duda de que es Tone Policing veos el video de Vanfunfun, ¡que para algo lo enlazo!), pero si tenéis algo de influencia en un momento dado y la paciencia intacta procurar no incitar al acoso, porque a veces no cuesta nada empezar un linchamiento.

Podría seguir con más ejemplos, y tenía alguno más en mente, pero voy a intentar ser listo, y parar ahora que estoy a tiempo. Disculpad los fallos de novato.

Un saludo,

PD. Asumo que todos somos personas razonadas pero, valga la obviedad, si este artículo enciende algo en vuestro interior que os invita a, no sé, por ejemplo navegar por Internet en busca del chaval del “todo lo que está en Internet es de uso público” y genero por accidente un episodio de acoso a pesar de mis múltiples advertencias solo quiero dejar claro por enésima vez que no es mi intención ni quiero que le acoséis. Por favor, no lo hagáis.

PD2. Muchas gracias.

PD3. ¿Los legos de uruk hai tienen la cara de Darth Maul o nos han dado el cambiazo?

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